Nobel de Economía para Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt por sus trabajos sobre cómo la innovación estimula el crecimient
La Academia sueca de las Ciencias ha galardonado a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt con el premio Nobel de Economía, oficialmente conocido como premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel, “por haber explicado el crecimiento económico impulsado por la innovación”
Mokyr (1946), historiador económico y catedrático en la Northwestern University de Illinois (EE UU), nació en los Países Bajos, pero tiene nacionalidades israelí y estadounidense:
“Demostró que, para que las innovaciones se sucedieran en un proceso autogenerado, no solo necesitamos saber que algo funciona, sino también tener explicaciones científicas de por qué. Esto último solía faltar antes de la revolución industrial, lo que dificultaba el desarrollo a partir de nuevos descubrimientos e inventos. También enfatizó la importancia de que la sociedad esté abierta a nuevas ideas y permita el cambio”, indica el documento en que se anuncia la concesión del galardón
Mokyr está especializado en el período 1750-1914, año en que se inició la Primera Guerra Mundial. Su análisis mezcla los vínculos entre industrialización, crecimiento económico y bienestar.
Su obra más conocida es A Culture of Growth: The Origins of the Modern Economy (una cultura de crecimiento: los orígenes de la economía moderna), publicada en 2016, que no ha sido traducida al español. En ella, aborda cómo las invenciones de finales del siglo XVIII y principios del XIX acabaron derivando en un crecimiento económico sostenido.
El francés Aghion (París, 1956), que enseña en el Collège de France, el Insead de París y la London School of Economics, y su colaborador, el canadiense Peter Howitt (Toronto, 1946), profesor en la Brown University, se repartirán la otra mitad del premio de 11 millones de coronas noruegas (casi un millón de euros al cambio actual).
Ambos tocan una pata distinta de la explicación de los mecanismos que rigen el crecimiento económico. “En un artículo de 1992, construyeron un modelo matemático para la denominada destrucción creativa: cuando un producto nuevo y mejor entra al mercado, las empresas que venden los productos más antiguos salen perdiendo.
La innovación representa algo nuevo y, por lo tanto, es creativa. Sin embargo, también es destructiva, ya que la empresa cuya tecnología se vuelve obsoleta se ve superada por la competencia”, subraya la academia en el fallo, publicado al filo del mediodía.
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